Ante el Reus, y una vez finalizado el partido, el entrenador del Girona fue expulsado por el colegiado por los siguientes motivos explicados en el acta. “Una vez señalizado el final del encuentro y aun estando en su área técnica, le dio una patada de forma desmedida a una botella de agua de plástico de 1,5l con agua en su interior, en dirección a la zona donde estaba el cuarto árbitro, salpicándole agua en su cara, por lo que en ese momento fue expulsado”.
El club gerundense presentó alegaciones al Comité de Competición para evitar una sanción de varios encuentros. Finalmente dicho comité ha aceptado dicha alegación pero solo parcialmente, castigando al técnico con un partido de sanción y por lo cual no se podrá sentar en el banquillo este domingo ante el Cádiz.