“Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría”. Proverbio judío
Yo recuerdo cuando era un chiquillo que la permanencia era algo chungalé, cosa de niños torpecillos, de alumnos traviesos a los que se les condenaba a pasar una insufrible hora más en el colegio por motivos insospechados.
Cómo olvidar esas monótonas tardes pardas y frías de invierno, absorto con la lluvia tras los cristales, mientras me imaginaba vestido de arena y mar realizando mil y una jugadas inverosímiles, gambeteando rivales imaginarios hasta lograr prodigiosos goles por la escuadra. La de veces que el maestro me pilló acarajotao y me gané a pulso la permanencia.
Tras la derrota en Oviedo han surgido no pocas voces críticas con el míster. Y es que con la lesión de Salvi, Cervera -que no es infalible- sufrió una enajenación mental transitoria y en un ataque de amarrateguitis aguda dio entrada a Eddy Silvestre (más criticado que Warren Beatty en los Oscar) cambiando el esquema táctico del equipo. Un cambio que nadie entendió.
No es por ná, pero desde que el Gafa escucha a Juancarlo hace cosas muy raras. Algo tendrá que ver. Irá por Catastrophic magic band, o yo qué sé.
Sería injusto achacarle la derrota, pues esta se produce por horrores puntuales. Y digo horrores porque Aridane y Sankaré estuvieron horrorosos en los dos goles del Oviedo, permitiendo que los delanteros remataran con menos oposición que Susana Díaz en el PSOE. No pasa nada, por los muchos partidos en los que la pareja de centrales ha estado fetén.
¿La liguilla? ¡Ojalá! Pero no nos engañemos, la permanencia es el único objetivo de esta temporada. Y con ella vendrá la de Cervera entre nosotros un año más. Se la ha ganado a pulso.
Y cuando se consiga lo celebraré por todo lo alto, como celebré el último ascenso con mi hijo con aquel tiro cruzado de Dani Güiza, como celebraba aquellos goles imaginarios en la vieja clase del Colegio Arbolí que olía a pizarra y polvo de tiza.
José Manuel Ramos 'Pichili'
Colaborador de Portal Cadista y Radio Cádiz